Cádiz y sus edificios históricos

Casas señoriales, palacios y propiedades emblemáticas para recordar a los 'Cargadores a Indias'

El descubrimiento y posterior colonización del Nuevo Mundo supuso un auténtico filón comercial para muchos personajes avispados que entendieron las posibilidades de negocio que se abrían a ambos lados del Atlántico. El edificio histórico que nos ocupa está íntimamente vinculado con los 'Cargadores a Indias', comerciantes que se enriquecieron, precisamente, con este comercio.

Situada en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, la presente casa señorial fue levantada por un cargador a Indias que había amasado una notable fortuna a comienzos del s. XVII. De hecho, la figura de los 'Cargadores a Indias' había adquirido cierta difusión desde que en 1547 se creara un Consulado específico para estos profesionales en Sevilla.

Cuando la célebre Casa de Contratación sevillana, responsable de gestionar el comercio con las colonias americanas, se trasladó a Cádiz en 1717, esta provincia pasó a beneficiarse más directamente de los réditos del comercio atlántico.

Sanlúcar de Barrameda fue una de las ciudades que más rédito sacó a esta circunstancia.

De hecho, Sanlúcar se convertiría a no mucho tardar en una suerte de ciudad-señorial, en la que algunos de los mercaderes indianos de mayor prestigio levantaron llamativos palacios. De hecho, esta casa señorial cambió varias veces de propietario, pero la mayoría de ellos eran 'Cargadores a Indias'.

 Así sucedió con su primer gran titular, Pedro Esteban González de Ceballos (que obtuvo el estatus de noble en 1736), y con los dos siguientes dueños, Jusepe de la Barrera y Diego Gómez de Barreda.

La Casa de Arizón o la Casa de Moreda serían otros ejemplos de casas-palacios construidas por 'Cargadores a Indias' en Sanlúcar.

En cuanto a las características del edificio histórico en cuestión, cabe destacar que la propiedad reúne las principales señas de identidad de una casa de esta tipología. Se encuentra en pleno Barrio Bajo de Sanlúcar y goza de protección oficial por su importancia arquitectónica.

El inversor tiene a su disposición algo más de 1.000 m2 repartidos entre dos plantas más una sobrecubierta y un aparcamiento privado.

Las posibilidades del inmueble como hotel con encanto en pleno centro histórico de Sanlúcar son evidentes, precisando de una pequeña rehabilitación.

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