Inversiones turísticas y propiedades singulares.

La arquitectura como reclamo turístico, alojamientos con mucho arte.

La arquitectura es una de las tres artes plásticas mayores (junto a la pintura y la escultura) y la única creada expresamente para mejorar el hábitat humano.

Claro que la funcionalidad no está reñida con la estética y muchos inmuebles cautivan tanto por sus comunidades como por sus características artísticas. Estos serían los estilos arquitectónicos más comunes en España.

El estilo románico es, posiblemente, el más antiguo de entre los que cuentan con propiedades disponibles para su uso como alojamientos turísticos.

Es cierto que pueden encontrarse edificios prerrománicos o mozárabes, pero estos resultan poco significativos. El románico se caracteriza por su disposición horizontal, gruesos muros, ausencia de grandes ventanales, arcos de medio punto, claustros y escasa ornamentación exterior.

Por todo ello, y por su concentración en regiones del interior (Palencia, Zamora, Burgos, Asturias, Lleida, Huesca...) son inmuebles a la medida del turismo rural. En muchos casos, los edificios ya han sido rehabilitados, por lo que la inversión necesaria es menor.

El gótico sería el siguiente estilo en orden cronológico. Mucho más extendido a lo largo de la península -puede encontrarse en prácticamente todas las comunidades- es el primer gran estilo urbano de la Edad Media, el gótico. Cataluña, Castilla y León o la Comunidad Valenciana son algunas de las regiones que presentan mejores muestras de viviendas de estilo gótico.

Menos relevante en cuanto al número de propiedades, pero con ejemplos excepcionalmente bien conservados es el estilo renacentista, con Andalucía como uno de los enclaves que cuentan con más referencias de este periodo.

El barroco, por su parte, destaca como uno de los estilos mejor representados en los catálogos de propiedades históricas a la venta.

A lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII se fue abandonando la sobriedad renacentista y las familias más pudientes de cada lugar levantaron casas señoriales barrocas, algunas de la cuales cuentan con sus propios altares y/o capillas. Andalucía vuelve a albergar un gran número de alojamientos de este tipo, pero la Región de Murcia o Castilla y León no se quedan muy atrás.

Entre los estilos más recientes, el modernismo es el gran dominador, con notables -y abundantes- testimonios en Barcelona, Valencia, Zaragoza o Bilbao.

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