Valladolid, Finca en venta: Coto de caza, labor y viñedo.
Finca singular de 280 hectáreas en Valladolid: naturaleza, caza, patrimonio y privacidad en una propiedad excepcional
Una oportunidad por características, usos y precio
Finca en venta en la provincia de Valladolid, con aproximadamente 280 hectáreas de superficie, que reúne en un mismo activo monte autóctono, tierras de labor, viñedo, recursos hídricos, edificaciones históricas y aprovechamiento cinegético.
Por sus características, extensión y diversidad de usos, se trata de una propiedad especialmente interesante para compradores que buscan una gran finca privada en Castilla y León, tanto para desarrollar un proyecto cinegético como para disponer de una finca de recreo de carácter exclusivo, construir un patrimonio inmobiliario y territorial a largo plazo o estudiar diferentes alternativas relacionadas con el turismo de naturaleza, la arquitectura tradicional y el entorno vitivinícola.
Situada en la provincia de Valladolid, y aproximadamente a 160 kilómetros de Madrid, la propiedad combina una dimensión poco habitual con un factor cada vez más valorado: privacidad y contacto con la naturaleza sin renunciar a unas comunicaciones razonables.
Más información en contacto directo con el vendedor, cumplimentando el formulario que se encuentra al final de este anuncio.
Una gran finca castellana con personalidad propia
No todas las grandes propiedades rurales ofrecen la misma combinación de recursos.
En este caso, las aproximadamente 280 hectáreas conforman un territorio diversificado en el que conviven masa forestal autóctona, superficies agrícolas, viñedo, agua, arquitectura histórica y actividad cinegética.
La configuración predominantemente llana y la presencia de una extensa masa forestal proporcionan a la finca un marcado carácter castellano, con espacios que ofrecen privacidad, amplitud y continuidad paisajística.
Es precisamente esta combinación la que permite contemplar la propiedad desde diferentes perspectivas: como finca de caza, como propiedad privada de recreo, como activo patrimonial o como una propiedad desde la que estudiar futuras iniciativas vinculadas a naturaleza, turismo rural, vino o experiencias exclusivas, siempre condicionadas a la normativa y autorizaciones correspondientes.
225 hectáreas de monte autóctono: el gran activo natural de la propiedad
Uno de los principales argumentos de esta finca son sus aproximadamente 225 hectáreas de monte, constituidas fundamentalmente por encinas, robles y enebros.
Esta superficie forestal representa una parte sustancial de la propiedad y proporciona el escenario natural que define su carácter.
Para un comprador interesado en una finca cinegética en Castilla y León, disponer de una superficie de monte de esta dimensión constituye uno de los principales elementos a considerar.
El monte aporta además privacidad y posibilidades de disfrute vinculadas al ocio, la naturaleza, la observación del paisaje y las actividades cinegéticas, dentro siempre del marco establecido por la legislación vigente.
La combinación de extensión, masa forestal y fauna presente permite analizar diferentes estrategias de gestión, conservación y mejora del aprovechamiento cinegético.
Una finca de caza con diferentes posibilidades
La propiedad dispone actualmente de coto de caza menor, con presencia de liebre, conejo y perdiz, además de asentamiento temporal de paloma torcaz.
El documento también señala la presencia de jabalí y corzo, elementos que amplían el interés de la propiedad para quienes valoran una finca con componente cinegético.
Para un comprador especializado, la finca puede representar una oportunidad para adquirir una propiedad en la que la actividad cinegética forma parte de un conjunto territorial mucho más amplio.
La extensión forestal permite plantear, siempre conforme a la normativa aplicable y a las autorizaciones administrativas necesarias, diferentes estrategias orientadas a la gestión y valorización del aprovechamiento cinegético existente.
Por tanto, el interés de la finca no se limita a la caza actual, sino también a la posibilidad de estudiar su evolución y gestión a largo plazo.
Una propiedad de recreo para disfrutar de privacidad y naturaleza
Existe también un perfil de comprador para el que la actividad cinegética no constituye necesariamente el objetivo principal.
Para este tipo de propietario, la finca puede plantearse como una gran propiedad privada de recreo, destinada al descanso, la privacidad y el disfrute de un amplio territorio propio.
La extensión de la finca permite disponer de un entorno de gran amplitud, alejado de la presión urbanística y perfectamente integrado en el paisaje castellano.
El monte, las tierras agrícolas, el viñedo y las construcciones históricas configuran un escenario especialmente atractivo para quien busca una finca privada singular en Valladolid, con personalidad y posibilidades de uso adaptadas a sus propios intereses.
En este sentido, la propiedad puede resultar especialmente interesante para familias, empresarios, inversores patrimoniales o compradores que buscan una segunda residencia rural de carácter exclusivo.
Casa histórica de piedra, capilla y arquitectura tradicional
Otro de los grandes elementos diferenciadores de la finca es su conjunto arquitectónico histórico.
La propiedad dispone de una antigua casa construida en piedra, con una superficie aproximada de 400 m², capilla y anexos.
Estas edificaciones aportan a la propiedad un componente patrimonial que difícilmente puede reproducirse en una finca de nueva construcción.
Más allá de su valor arquitectónico, representan la posibilidad de estudiar un proyecto de rehabilitación y puesta en valor, conservando los materiales y la personalidad de la arquitectura tradicional castellana.
Para un comprador particular, este conjunto puede convertirse en el núcleo residencial de una gran finca privada.
Para un inversor, puede constituir el punto de partida para analizar posibles proyectos de alojamiento, turismo rural, experiencias vinculadas a la naturaleza o eventos, siempre sujetos a la correspondiente viabilidad técnica, urbanística y administrativa.
50 hectáreas de tierras de labor y recursos hídricos propios
La propiedad incorpora aproximadamente 50 hectáreas de tierras de labor, aportando una segunda dimensión productiva al activo.
A ello se suma la existencia de pozo y alberca, con capacidad indicada para el riego aproximado de 20 hectáreas.
Estos recursos permiten contemplar la finca desde una perspectiva de mayor diversificación, combinando monte, agricultura, viñedo y aprovechamiento cinegético dentro de una misma propiedad.
Para un comprador patrimonial, esta diversidad resulta especialmente interesante porque reduce la dependencia de un único uso y permite estudiar diferentes estrategias de gestión del territorio.
Viñedo y proximidad al universo de la Ribera del Duero
La finca cuenta además con aproximadamente 2 hectáreas de viñedo.
El documento señala asimismo la vinculación de parte de la propiedad con el ámbito de la D.O. Ribera del Duero, circunstancia que abre una interesante línea de análisis para compradores interesados en integrar vino, gastronomía, naturaleza y patrimonio arquitectónico.
Aunque la superficie actual de viñedo es reducida dentro del conjunto de la finca, su presencia añade un componente diferencial y permite considerar un eventual concepto de enoturismo privado o experiencial, siempre dependiendo de las posibilidades concretas de la propiedad y de las autorizaciones necesarias.
Una finca para diferentes perfiles de comprador
La principal fortaleza comercial de esta propiedad reside precisamente en su capacidad para responder a diferentes motivaciones de compra.
Para el comprador cinegético
Una propiedad de aproximadamente 280 hectáreas, con una importante masa forestal, coto de caza menor y presencia de diferentes especies de fauna, puede resultar atractiva para quien busca una finca de caza privada en Castilla y León.
Para el propietario particular
La extensión, privacidad y entorno natural convierten la finca en una opción para quienes buscan una gran finca de recreo en Valladolid, con arquitectura histórica y espacio suficiente para disfrutar de un proyecto residencial singular.
Para el inversor patrimonial
La combinación de tierra, monte, arquitectura, agua, agricultura, viñedo y aprovechamiento cinegético proporciona una estructura de activo diversificada y con posibilidades de gestión a largo plazo.
Para el inversor turístico
Las edificaciones existentes ofrecen una base sobre la que estudiar posibles proyectos de turismo rural de alta gama, hotel rural, experiencias de naturaleza o espacios para eventos, siempre previa comprobación de la normativa y viabilidad correspondiente.
Para un proyecto vinculado al vino
La existencia de viñedo y la relación con el ámbito de la D.O. Ribera del Duero permiten estudiar un concepto que combine vino, patrimonio, gastronomía y naturaleza.
Un activo rural con potencial de valorización
Más que una finca convencional, esta propiedad puede entenderse como un activo territorial diversificado.
La combinación de superficie forestal, tierras agrícolas, agua, viñedo, arquitectura histórica y aprovechamiento cinegético permite analizar distintas estrategias de valorización en función del perfil del comprador.
El futuro propietario puede optar por mantener fundamentalmente su carácter privado, potenciar su dimensión cinegética, desarrollar un proyecto de rehabilitación de las edificaciones o estudiar alternativas vinculadas al turismo y al enoturismo.
Cualquier nuevo uso o desarrollo deberá, naturalmente, quedar condicionado al planeamiento, normativa aplicable, estudios técnicos y correspondientes autorizaciones administrativas.
Una oportunidad para adquirir territorio, patrimonio y privacidad
En un mercado donde las grandes propiedades rurales con características diferenciadoras son cada vez más difíciles de encontrar, esta finca de 280 hectáreas en la provincia de Valladolid presenta un perfil especialmente singular.
No se trata únicamente de adquirir una superficie extensa de terreno.
El comprador adquiere un conjunto en el que confluyen naturaleza, masa forestal autóctona, actividad cinegética, agricultura, viñedo, recursos hídricos, arquitectura histórica y privacidad.
Una propiedad especialmente indicada para quien busca una finca de caza en Castilla y León, una finca de recreo exclusiva, un activo patrimonial de largo recorrido o un territorio desde el que estudiar un proyecto relacionado con turismo rural, naturaleza, vino y experiencias privadas.
Una propiedad singular en Valladolid para compradores que buscan mucho más que una finca: buscan territorio, patrimonio, privacidad y posibilidades de futuro.
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NOTA: LA DESCRIPCIÓN DE ESTA PROPIEDAD Y LA FOTOGRAFÍA QUE LA ACOMPAÑA, ESTÁN EDITADAS EN PERFIL CIEGO, CON EL FIN DE PRESERVAR LA DISCRECIÓN DE LA VENTA.
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