Torreones y antiguas fortificaciones en venta.

El futuro de invertir en el pasado

La provincia de Lleida es la más interior de Cataluña y, aunque comparta buena parte de los paisajes y de las estampas del resto de provincias, qué duda cabe de que posee un patrimonio histórico muy particular.

 En la pequeña localidad de Talarn, muy cerca ya del Pirineo, localizamos un imponente, pero acogedor torreón medieval en venta.

Talarn se encuentra en la comarca de Pallars Jussá, en el centro de la provincia de Lleida, que cuenta con poco más de 700 habitantes.

 Privilegiadamente emplazada sobre una colina que le confiere una panorámica muy bella desde los alrededores, Talarn ha logrado conservar la imagen que tenía ya en el s. XVII.

Las casas de la nobleza y los edificios religiosos conforman, junto al castillo, las principales muestras artísticas del pueblo. Como curiosidad, la localidad cuenta con la que posiblemente sea la única iglesia románica sumergida del mundo. Y es que, la antigua Iglesia de San Antonio de Susterris fue engullida a principios del s. XX por un pantano.

Más allá de la ubicación escogida, invertir en un edificio histórico plantea interesantes alicientes para los compradores. En primer lugar, este tipo de inmuebles son especialmente valorados por los turistas rurales, que gustan de alojarse en viviendas que les sumerjan en el pasado.

Segundo, el estado de abandono de alguno de estos edificios y el interés de las administraciones en su rehabilitación agiliza la obtención de permisos e incluso de ayudas para tal fin. Finalmente, muchos de estos recintos parecen haber sido diseñados para su uso como casas rurales, ya que disponen de muchas habitaciones y de espaciosas estancias comunes.

El torreón medieval en venta que nos ocupa data del s. XI o XII, siendo por tanto uno de los inmuebles más antiguos de Talarn y formando parte del catálogo Histórico-Monumental del municipio.

El espacio es, como ya hemos adelantado, una de las grandes ventajas con vistas a la apertura de un alojamiento rural, ya que el edificio histórico se divide en cinco plantas de 140 m2 cada una.

Otra cualidad llamativa es el espesor de las paredes, que alcanzan los 2,5 en la planta baja y garantizan el máximo aislamiento térmico y sonoro.

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