Proyectos hoteleros en edificios singulares o históricos.

Un convento del siglo de oro sevillano

Aunque son muchas las variables que se ponderan cuando hablamos de una propiedad emblemática, el valor histórico es, sin duda, una de las más importantes.

 Por ello, el presente convento en venta en la localidad sevillana de Carmona se merece por méritos propios la distinción de edificio histórico, sumergiéndonos en la etapa de mayor prosperidad de la región.

Efectivamente, el s. XVI vio cómo los caminos que unían el viejo y el antiguo mundo (Europa y América, vaya) se unían en la ciudad de Sevilla.

Fue aquí donde la Corona española instaló la célebre Casa de Contratación, desde la cual se reguló el ingente tráfico comercial entre ambos márgenes del Atlántico.

Para la capital andaluza, la centuria fue sinónimo de esplendor, protagonizando un meteórico crecimiento económico y demográfico que no tardó en expresarse en algunos de los edificios históricos más visitados hoy día.

A nivel urbanístico, la transformación fue igualmente notable en la mayor parte de la localidad.

Por citar solamente algunos de los testimonios arquitectónicos más relevantes del periodo, podemos hablar de la Casa o Lonja de los Mercaderes, que desde 1785 alberga el Archivo General de Indias. Otros ejemplos destacados serían la sede del Ayuntamiento, excepcional muestra del plateresco, y la Casa de la Moneda, esta última edificada ya en la recta final del siglo.

 En cuanto a las grandes labores de reacondicionamiento de la trama urbana, cabe destacar la ampliación de las avenidas y calles más céntricas, configurando algunas de las grandes vías actuales. También debemos a esta época la concurrida Plaza de San Francisco.

El edificio histórico que nos ocupa es un antiguo convento perteneciente a la Orden de la Inmaculada Concepción, fundada a finales del s. XV.

El recinto presenta las características propias del Renacimiento andaluz, con un pintoresco y amplio patio porticado en tonos blancos y dorados. Aunque precisa de una rehabilitación con vistas a su explotación comercial, la propiedad emblemática cuenta con un buen número de detalles bien conservados.

 Tal sería el caso de las portadas, los arcos de medio punto o distintas esculturas. El inversor tiene a su disposición casi 4.000 m2 construidos repartidos entre el convento y la iglesia.

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