Inversiones turisticas y edificios singulares e históricos

Por qué interesa invertir en edificios históricos en grandes ciudades

A la hora de hacer turismo, los viajeros tienen muy claro el tipo de alojamiento que más les interesa en función del destino escogido.

Es decir, una escapada de interior suele llevar pareja una reserva en una casa rural o un hotrel con encanto.

Sin embargo, no siempre que se visita una ciudad tiene que cumplirse esta máxima. Ello ofrece una inesperada oportunidad de inversión turística.

Cuando se visitan metrópolis como Madrid o Barcelona, los hoteles más vanguardistas son una opción interesante pero no pueden competir con los edificios singulares en determinados casos.

¿Por qué cada vez más viajeros, sobre todo de alta capacidad adquisitiva, se decantan por propiedades históricas en sus visitas a grandes ciudades?

En primer lugar, ofrecen un claro contraste con el frenético ritmo que se respira alrededor.

Uno puede transitar por una concurrida calle madrileña, disfrutar de todos sus servicios y retirarse a una habitación próxima y caracterizada por la máxima tranquilidad.

Segundo, los visitantes más exigentes valoran por principio la posibilidad de alojarse en un edificio que les permita ser partícipes de la historia de esa ciudad.

Una casa modernista cerca del Paseo de Gracia barcelonés o cualquier palacete urbano situado incluso en áreas un poco más alejadas cumplirían esta función.

Es una experiencia más exclusiva y además todavía no se ha popularizado por completo, en tanto se trata de un nicho de mercado que empieza ahora a explotarse. En los casos en los que el inmueble no tenga valor histórico pero sí artístico, nos encontramos también con una carta de presentación diferente y, por ende, interesante.

Tercero y último, los edificios singulares acostumbran a ser de menor tamaño que los hoteles convencionales. De este modo, pueden alojar a entre diez y veinte personas, a lo sumo. Por consiguiente, los huéspedes saben que van a ser atendidos de manera mucho más personal y detallista.

Ciertamente, son buenos tiempos para la inversión turística, pero conviene especializarse en un modelo de alojamiento concreto. Un oasis de paz en el centro de Madrid es un reclamo inmejorable.

Y si se le dota con un buen servicio de cocina, las posibilidades se multiplican considerablemente.

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