Negocios y empresas en venta.

Por qué invertir en empresas en funcionamiento

Poner en marcha un proyecto empresarial es siempre un reto ilusionante y exigente casi a partes iguales. Por consiguiente, no sorprende que cada vez más emprendedores opten por tomar las riendas de un negocio que esté ya en funcionamiento.

Se trata de la compra de empresas, una posibilidad con muchas ventajas.

A pesar de las medidas adoptadas para fomentar el emprendimiento durante la última gran crisis económica, crear una empresa sigue siendo una tarea muy compleja y que ocupa bastante tiempo.

De acuerdo con los datos del informe Doing Business 2017, el plazo medio para la creación de una empresa en España se situaba en 13 días. Paralelamente, los emprendedores deben completar una larga serie de trámites, con los consiguientes costes económicos (por no hablar de los posibles problemas que pueden surgir durante el proceso).

Al adquirir una empresa ya en funcionamiento, el empresario puede dedicarse desde el primer minuto a hacer crecer su negocio.

La cuestión de las instalaciones tampoco es menor. Uno de los grandes quebraderos de cabeza de cualquier emprendedor es la fuerte inversión que necesita para desarrollar la infraestructura preceptiva, sin saber si el volumen de negocio compensará el desembolso.

Las empresas que ya están en marcha cuentan con una infraestructura totalmente ajustada a sus necesidades operativas, de tal manera que el comprador se ahorra la duda de si está construyendo más o menos de la cuenta.

Lógicamente, siempre cabe la posibilidad de ampliar las instalaciones tras la compra si se aprecia que el negocio tiene un gran potencial de crecimiento.

Ligado a lo anterior, otro problema que se evita al tomar las riendas de una empresa con cierto peso en su sector es el de la promoción. Las compañías activas suelen ser conocidas por parte de sus respectivos mercados, de tal manera que la inversión publicitaria será siempre menor que en un negocio de nueva creación.

Si la empresa cuenta, además, con un gran arraigo en la ciudad o región, el prestigio de la marca es casi el principal activo del negocio. Otro tanto puede decirse de los empleados, siempre que se desee contar la misma -y experimentada- mano de obra.

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