Hoteles en venta y la gestión hotelera.

Invertir en establecimientos hoteleros de la mano de quienes dominan el sector

Adquirir una propiedad en un punto estratégico por lo que concierne al turismo es una opción muy recomendable por la rapidez con la que puede rentabilizarse la operación.

No obstante, muchos posibles compradores se echan atrás por sus dudas sobre la gestión hotelera, que es la que finalmente decide el éxito o el fracaso de la inversión. ¿Cómo podemos explotar este tipo de negocios sin estar especializados?

La pregunta anterior tiene una respuesta tan simple como la de entregar la administración del alojamiento a empresas asentadas en el sector.

Hablamos, generalmente, de las grandes cadenas hoteleras, que pueden hacerse cargo de la explotación de la propiedad, integrándola dentro de su red de alojamientos. Por supuesto, el inversor mantiene la titularidad del hotel, que es gestionado en régimen de arrendamiento por parte del grupo hotelero en cuestión. Las ventajas para cada una de las partes son evidentes.

Los compradores se aseguran una gestión profesional, toda una garantía para rentabilizar la inversión. Los arrendatarios, en cambio, amplían su negocio sin necesidad de grandes gastos.

Todo ello plantea algunos interrogantes. A la hora de apostar por el alquiler de hoteles, ¿cómo escogemos al grupo hotelero más conveniente?

En realidad, para el inversor la mejor cadena hotelera es la que le proporcione mayores garantías de cobro, más allá del grado de conocimiento de la marca.

La pregunta más pertinente es, cambio, la de qué podemos ofrecer a un grupo de estas características para que se haga carga de la gestión hotelera. Esto está directamente relacionado con el entorno primero y con los detalles técnicos del inmueble después.

Las grandes cadenas no suelen mostrar un especial interés por ampliar su presencia en las ciudades en las que ya cuentan con otros establecimientos (exceptuando algunos casos puntuales debido al despegue turístico de la región).

Lo que buscan son propiedades que les permitan llegar a las zonas en las que todavía no están presentes. Las buenas conexiones con las grandes ciudades, la proximidad de infraestructuras de transporte, el atractivo de la región (cultural, natural, lúdico...) o el tamaño y las posibilidades del alojamiento, son los parámetros decisivos para conseguir un buen acuerdo de alquiler de hoteles.

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