Cotos de caza y monterías en Segovia. Fincas en venta.

Una finca polivalente en Segovia

Castilla y León es una de las regiones más extensas de España y no nos referimos únicamente a la superficie que ocupa.

Es una comunidad marcada por los contrastes y por su innegable atractivo como destino preferente para el turismo rural. Sus numerosas fincas se prestan a explotaciones comerciales muy diversas, como el presente coto de caza en Segovia.

El interior de la provincia de Segovia constituye uno de los puntos con menor densidad de población del país y ello se traduce en fincas de gran tamaño excepcionalmente bien conectadas con grandes ciudades, como Madrid o Valladolid.

 La que nos ocupa se sitúa entre los municipios de Cantimpalos y Turégano.

 El primero de ellos, por ejemplo, es especialmente conocido por la excelsa calidad de los embutidos locales, caso del chorizo homónimo. Ciertamente, nos encontramos ante una 'tierra de sabor', tal y como rezaba la campaña publicitaria de la Junta de Castilla y León de hace algunos años.

Por lo que respecta a la propiedad en sí, esta va mucho más allá del paisaje y las dimensiones habituales de los cotos de caza.

En efecto, esta es una de las opciones más interesantes para el propietario por cuanto dispone de ese reconocimiento administrativo y cuenta con una fauna propia de la caza menor (jabalíes y corzos, mayormente).

De hecho, la finca ha acogido anualmente monterías hasta la actualidad.

Cabe destacar que dispone de una considerable superficie de 361 hectáreas preceptivamente dividida entre distintos tipos de explotaciones agrícolas.

De acuerdo con esa división actual, el 65% de la finca está orientada a la actividad agrícola, sin contabilizar las 121 hectáreas de bosque en las cuales se lleva a cabo la actividad cinegética. Y al igual que sucede en otros destacados cotos de caza de la zona, la propiedad cuenta con una vivienda principal de 250 m2 que dispone de 9 habitaciones totalmente equipadas.

 La casa también está dotada con cinco baños, una amplia cocina y un igualmente especioso salón entre otras dependencias interiores.

La tranquilidad ambiental y las diferentes actividades disponibles en la finca (incluyendo una piscina) la convierten en un alojamiento rural muy completo.

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