Casas rurales en venta en Asturias.

El valor de una casa rural clásica

El crecimiento del turismo rural ha permitido sumar alternativas de alojamiento que, tradicionalmente, no parecían encajar muy bien con esta modalidad turística. En cualquier caso, las fórmulas hoteleras clásicas, con las casas rurales de aspecto rústico como principales exponentes, siguen siendo una de las opciones predilectas.

Esta casona típica cántabra es un magnífico ejemplo.

Situada en la pequeña localidad de Limpias, la casa rural disfruta de una posición envidiable junto a uno de los márgenes de la ría del Asón.

Esta ubicación fue convenientemente explotada por la villa de Limpias a lo largo de los siglos, aprovechando el cauce fluvial para transportar materias primas procedentes de la actividad minera de los alrededores. Así, a pesar de tratarse de un municipio que carece de costa, Limpias obtuvo importantes riquezas del transporte marítimo, lo cual dejó su huella en el pueblo en forma de casas señoriales y otros edificios de gran valor histórico-artístico.

La casona típica que nos ocupa, sin ir más lejos, data del s. XVII.

La propiedad es igualmente válida como un ideal restaurante en la sierra, sirviendo algunos de los productos estrella de la zona: las angulas y el chocolate con picatostes. Por otro lado, tanto Limpias como los municipios limítrofes reciben a multitud de visitantes que acuden a la región para disfrutar de diferentes experiencias deportivas.

Junto con el senderismo, destacan el piragüismo y el remo, aprovechando las rápidas corrientes del Asón. La casona y su ideal restaurante pueden poner la guinda a una intensa jornada de actividades con una sabrosa comida.

La casona típica cántabra está perfectamente integrada en la localidad de Limpias, justo frente a la ría del Asón, motivo por el cual constituye una de sus propiedades históricas más emblemáticas.

Cuenta con algo más de 600 m2 construidos, repartidos a lo largo de cuatro plantas (cada planta dispone, por cierto, de su propia referencia catastral). La fachada del edificio conserva su imagen original, al tiempo que en el interior puede disfrutarse de un ambiente acogedor y característicamente montañés.

Eso sí, el huésped disfrutará de comodidades modernas y de acabados con materiales de primera calidad (incluyendo soluciones estructurales para una mayor eficiencia energética).

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