Inversiones inmobiliarias en Barcelona.

Invirtiendo en pisos de alquiler en Barcelona con garantías. 

En los últimos años, la llegada del verano ha supuesto casi de manera inmediata la publicación de un aluvión de noticias sobre todo tipo de conductas incívicas por parte de turistas en ciudades como Barcelona.

Sin embargo, esta imagen tan peyorativa no hace justicia a la realidad de los pisos de alquiler perfectamente legales.

Veamos qué alternativas existen estos apartamentos tan conflictivos.

En primer lugar, conviene precisar que la mayor parte de la oferta de propiedades que se ofrecen en régimen de alquiler en Barcelona cumplen todos los requisitos contemplados por la Administración local.

Si a ello le sumamos que la autoridad competente está dando pasos cada vez más acelerados en pos de la regularización completa del sector, el panorama para el inversor se clarifica notablemente. Lo que resulta innegable es que los hábitos de los viajeros han cambiado y que el desarrollo de conceptos como la economía colaborativa obliga a tomarse en serio esta nueva realidad.

Desde luego, la principal alternativa al modelo ilegal (o alegal, si se prefiere) de apartamentos turísticos, consistente en el arrendamiento de los inmuebles durante muy poco espacio de tiempo, es el alquiler de larga duración. Cabe destacar que el Ayuntamiento de Barcelona ya exige una estancia mínima de 32 días para dar luz verde a la operación, una medida claramente orientada a disuadir a los turistas más problemáticos.

Por el contrario, los viajeros con mayor poder adquisitivo sí están habituados a prolongar su paso por la ciudad, valorando especialmente los edificios turísticos e históricos y otras propiedades singulares.

Este último extremo nos lleva a un último factor que hay que tener en cuenta. Los pisos de alquiler más demandados se sitúan en zonas próximas al Paseo de Gracia, uno de los espacios más céntricos de la ciudad.

 Es precisamente en los alrededores de este punto donde se encuentran algunas de las principales zonas comerciales barcelonesas, al tiempo que los monumentos más icónicos se hallan relativamente cerca.

 Los edificios turísticos también cuentan con bastante demanda en las calles que conducen a la playa de La Barceloneta, si bien en este caso el perfil del viajero es más heterogéneo.

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