Fincas señoriales en venta

España a través de las casas señoriales.

Las propiedades más singulares de cada región.

España es un país profundamente heterogéneo.

Este enunciado, que podría firmarse en multitud de situaciones, también es perfectamente válido en lo que respecta a las casas señoriales más tradicionales.

 Dependiendo del punto de la geografía española en que nos encontremos, podemos descubrir propiedades emblemáticas muy dispares.

Estas serían algunas de las casas señoriales más representativas de las regiones de España.

Comenzando por el norte peninsular, qué duda cabe que la estampa más bucólica de los siempre enigmáticos campos gallegos no sería tal si faltaran en ella los pazos.

Este tipo de construcciones, asociadas a la alta sociedad gallega que empezó a construir segundas residencias en el interior de la comunidad, pasan por ser algunas de las más cotizadas por los viajeros rurales.

Gruesos muros, una gran sensación de amplitud y un marco natural que invita a la desconexión son algunas de las razones de su éxito.

No nos alejamos de Galicia porque las quintanas asturianas reclaman nuestra atención. También estas casas tienen en los recios muros su principal seña de identidad, si bien suelen ser de menor tamaño que los pazos.

Los detalles en madera son igualmente habituales.

Claro que el norte de España también es tierra de caseríos, una propiedad que resulta casi imposible de encasillar en un único territorio.

Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco y Navarra son las comunidades autónomas que cuentan con más y mejores ejemplos de caseríos.

Mención aparte merecen, también en el norte, las masías catalanas.

 Son especialmente comunes en el interior de Barcelona, pero pueden encontrarse algunas muy cerca de la costa. En este caso, al encanto de unas casas señoriales sumamente acogedoras se le añade la incomparable belleza del mar Mediterráneo (y su no menos cautivador estilo de vida). Sin perder la línea de la costa, llegamos hasta Valencia, donde, además de masías y otras casonas, la casa tradicional por antonomasia es la barraca, tan sencilla como vinculada.

Por supuesto, el itinerario mediterráneo no puede olvidarse de las Islas Baleares. Las casas mallorquinas se sitúan a escasos kilómetros del litoral, encontrando una gran disparidad en lo concerniente a las calidades y las dimensiones.

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