El albaicín y sus Cármenes

Casas señoriales en un barrio histórico.

La magia del Albaicín granadino desde los cármenes.

La célebre ópera de Bizet convirtió a Carmen en el nombre propio femenino español más conocido en todo el mundo. Sin embargo, cuando la palabra se expresa en su género masculino, nos estamos refiriendo a un tipo de propiedad muy característico de Granada. La presente propiedad singular luce las principales características de estos inmuebles.

Situada, como otras casas señoriales de este estilo, en pleno Albaicín (el barrio más antiguo y conocido de Granada), el carmen que nos ocupa combina sus posibilidades interiores con una ubicación sencillamente inmejorable.

Aunque en este caso su construcción data de finales del s. XX, los cármenes son viviendas estrechamente vinculadas a la historia de la ciudad. Hunden sus raíces, como mínimo, en el s. XIV, a tenor de los testimonios de autores contemporáneos como el historiador nazarí Ibn al-Jatib. No obstante, existen referencias escritas a espacios bastante similares a los cármenes ya en el s. XIII.

Sea como sea, el carmen vivió su particular edad dorada tras la conquista cristiana y, más concretamente, tras la expulsión de los musulmanes de Granada como castigo por la cruenta rebelión de las Alpujarras, en el s. XVI.

Los nuevos residentes cristianos, de rancio abolengo en su práctica totalidad, reconvirtieron las moradas moriscas en casas señoriales marcadas por el lujo.

 El barrio del Albaicín se mantuvo así un tanto al margen del desarrollo urbano del resto de la ciudad y conservó su esencia con el paso del tiempo.

 Hoy, los cármenes son el principal atractivo del barrio, con sus coloridos jardines y sus vistas a la Alhambra.

La propiedad singular en cuestión mantiene parte de esta tradición decorativa pero la combina con las particularidades propias de los cármenes modernos. La fachada está marcada por la sobriedad pero en su interior se multiplican las comodidades más exclusivas.

 A lo largo de los más de 300 m2 construidos y repartidos entre dos plantas es posible encontrar un amplio salón-comedor, tranquilos despachos y diferentes habitaciones.

El hecho de que la propiedad en venta que nos ocupa haya sido disfrutada durante un cuarto de siglo por miembros de la misma familia explica el buen aspecto de todas las estancias. Y de su cautivador jardín, por supuesto.

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