Murcia. Fincas y casas singulares con historia.

Singular propiedad en el Campo de Cartagena

Hablar de cortijos sin referirse a Andalucía parece casi imposible debido a la estrecha vinculación de dicha propiedad con las tierras del sur de España. Sin embargo, tan singular recinto no se circunscribe exclusivamente a las provincias andaluzas.

El presente cortijo situado en el Campo de Cartagena así nos lo demuestra.

La propiedad incluye una amplia finca a caballo entre las ciudades de Murcia y Cartagena (a media hora por carretera de ambas), en el municipio de Fuente del Álamo de Murcia, habiendo formado parte del inmenso patrimonio del Marquesado de Dos Aguas.

De hecho, el cortijo data del s. XIX, un origen claramente visible en su fachada y en sus dependencias interiores, de marcados aires señoriales. Este pasado convierte al recinto en un testimonio muy notable de los numerosos episodios de gran significado para Cartagena y la Región de Murcia que se sucedieron durante esa centuria.

Sin lugar a dudas, la actividad política de Baldomero Espartero, natural de la provincia de Ciudad Real pero elegido diputado por Murcia en 1854 (con anterioridad lo había sido por otras provincias), confirió una gran visibilidad a la región durante el Bienio Progresista.

Con posterioridad, los gobiernos de la Unión Liberal también beneficiarían al Campo de Cartagena con la expansión de la línea de ferrocarril.

Lógicamente, el suceso más conocido de la segunda mitad del s. XIX sería el golpe cantonalista iniciado en Cartagena durante la I República, una experiencia tan breve como simbólica para la historia de la ciudad.

En paralelo con tan interesante sucesión de acontecimiento, la finca en venta articuló un interesante negocio de explotación agrícola.

Actualmente, la parcela dispone de 17 hectáreas, diez de las cuales corresponden a cultivos de regadío, incluyendo almendros (que ofrecen mejores rendimientos con este sistema que en régimen de secano).

El resto de la superficie alberga dos piscinas, una de las cuales está climatizada, además de un frontón deportivo. Por lo que respecta a la casa señorial, cuenta con más de 2.500 m2 construidos, ofreciendo once habitaciones y nueve cuartos de baño. Estas características, unidas a su amplia cocina, convierten al cortijo en un hotel rural en potencia.

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